2 mar 2008

Biguá puto burgués (parte 2)

Segunda entrega del conmovedor cuento Biguá puto burgués. Disfruten.


Lo que ocurrió después puede catalogarse como un milagro, ya que V nos encontró entre toda esa muchedumbre. Digo eso porque podemos afirmar que los años no fueron generosos con la visión de V. Otros miembros de LC también fueron vulnerables al paso del tiempo, entre los que me encontraba yo. Mi diabetes estaba por las nubes, Mullin veía manchas blancas que se multiplicaban exponencialmente y el colesterol de F era preocupante.

- ¿Todo bien V?

- Sí, todo muuuy tranquilo.

- Ya veo. ¿Te dormiste?

- Nooo, lo que pasa es que estaba poniéndome los lentes de contacto.

8:25, ya estaba todo listo, era cuestión de tiempo y paciencia.

-Bueno, creo que podemos iniciar la ceremonia.-dijo el gordo- ¡¡¡Farfán!!!

Farfán se dirigió al bolillero y tomo la manivela.

-Arranca.- dijo el gordo.

El sistema era sencillo, se sacaba una bolilla del bolillero la cual en su interior tenía un contrato. Los puntos especificados en el contrato eran las horas de uso del club, los servicios permitidos y la cuota mensual. No obstante, lo más importante era distinguir entre los putos y los burgueses. Luego de leer el contrato, se procedía a una subasta entre los socios y el que ganara luego firmaba el contrato. Las personas que no consiguieran contrato estarían en lo que llamaban “situación irregular”, algo para nada recomendable.

Obviamente que para ser burgués se necesitaban más capitales que los necesarios para ser puto, sin embargo esa era una diferencia de dinero la cual mis amigos y yo estábamos dispuestos a pagar.

- Primera bolilla.- gritó el gordo- Puto, 800 nuevos pesos mensuales, 55 horas, servicio total.

Una mujer joven de menos de 30 años saltó de su lugar y gritó:

-Yo lo quiero y pongo 1000 nuevos pesos arriba.

Otras 3 brincaron de sus asientos para contender por el contrato.

Esta puja se ponía interesante. En mis años de club nunca pensé que hubiera tantas gatas. Las cosas definitivamente no son como parecen.

Las horas pasaron y yo ya estaba requete embolado. El aire estaba viciado y el sudor corría por toda mi frente. En el lapso de tiempo mencionado, 3 de mis amigos consiguieron contratos. Estos eran D (burgués, con horas diarias para practicar basket y además contaba con algunos convenios cinematográficos), J (uno con todo incluido que le costó un huevo y la mitad del otro) y V (un contrato burgués tranqui que lo habilitaba a hacer musculación diariamente).

- Puto, 60 horas, con el servicio de fútbol. A 750 np.- gritó el gordo totalmente extenuado.

Cuando pensábamos que nadie iba a prestarle atención a ese contrato, todo el estadio se sobresaltó por un alarido impresionante.

- Pará, pará. – exclamó un muchacho- Yo lo quiero comprar.

Cuando se levantó, ahí todos supimos quien era, era el intento de golero, era I.

- Te dije que era puto. –me susurró P

- Cuando me dijiste que era puto el loco tenía 12 años.- le contesté- Igual esto no deja de ser un shock para mí.

12:25 y todavía no había salido nada que colmara mis expectativas. La mayoría de mis amigos consiguieron contrato, sólo faltábamos G, P y yo. Para peor se podía decir que la situación actual no era la mejor, yo estaba hecho una sopa, el ambiente era un vaho y F estaba de mal humor.

- Pasa la bolilla Farfán.- dijo el gordo- Bueno, ejem…, ejem, que tenemos aquí. Este es un contrato burgués con 70 horas mensuales y servicio total. Todo esto a 1500 np.

Hundido en mis pensamientos tardé en reaccionar, sin embargo arremetí con todo mi ímpetu; sabía que ese contrato era una oportunidad de oro para mí.

- Lo compro y pongo 900 np encima.- grité confianzudamente.

A pesar de esto, mi alegría duró un parpadeo porque a los pocos segundos ya tenía a un contrincante pujando conmigo.

- 1100.- exclamó el tipo

No estaba dispuesto perder esta batalla, así que contraataqué.

- 1200.

- 1350.

- 1450.- le retruqué sabiendo que era mi última oferta

El hombre meditó un rato y luego gritó:

- 1550.

-Vendido al señor de chaqueta roja.- vociferó el gordo.

Me desplomé, estaba liquidado tanto física como emocionalmente. Es verdad que G la tuvo mucho más difícil que yo, pero es ahí donde la capacidad mental juega un rol importante, ella nos protege de esas caídas. El salió ileso, yo estaba quebrado.

3 comentarios:

F.Imparatta dijo...

No casé si soy Puto o Burgués. Los contratos de Puto me vienen mejor, creo.

Anónimo dijo...

No especifiqué que contrato te agarraste. Que quede a la libre interpretación.

Creo que voy de vuelta a los teóricos con Cerminara, no encara ir al 107 con Enrich, todos apretujados.

Santipepper dijo...

ENTENDI el comentario de herrera ;)

La Cuadra Te Cuadra

La Cuadra Te Cuadra
Murito