13:45, mientras veía a gente conocida desfilando con sus contratos, P y yo seguíamos con las manos vacías. Entre los conocidos estaban L (consiguió un contrato de puto, se ve que poco le importaba) y un ex profesor de jockey (un putazo con todas las letras).
Suerte que D y J compraron un paquete de galletas surtidas, 500 gramos de puntas y dos botellas de refrescos, porque aguantar ahí adentro con el estómago vacío era algo complicado.
14:25, cuando todo parecía tener un final oscuro para P y yo, ocurrió lo impensado, dos contratos burgueses casi consecutivos. A decir verdad eran bastante malos, pero yo ya no podía seguir estando en negro. Los tomamos sin medir las consecuencias.
16:00. La ceremonia concluía, todos mis amigos y yo fuimos a charlar afuera.
- Me saqué la lotería.- comentaba D alegremente.
- Si, vos tuviste un ojete. Nadie te salió a pelear el contrato.-reprochó G.
- Ya dejen de hablar de los contratos. Vamos a hacer un poco de basket. –dije yo caliente.
- Yo no traje ropa. – dijo F.
- Yo tampoco traje y además estoy cansado. – comentó P.
- Que vengan los que quieran.- estalló G.
Fuimos al estadio pero no se podía jugar porque estaba el personal de limpieza ordenando el lugar.
-¡Qué club del orto!- gritó G en uno de sus típicos ataques de ira.
- Sí loco, ya me tienen las bolas llenas con esa manía de limpiar.- agregó J.
17:20. Bajamos al “calabozo” o las “catacumbas”, tomá el nombre que más te guste. Yo que sinceramente no tenía ganas de jugar igual baje, quizá pensando en desquitarme y sacarme la rabia de encima.
J y D eran un equipo, el otro estaba compuesto por G y yo. Una lucha de estilos. Arrancamos el partido dormidos, J nos madrugó con 2 dobles y D ya tenía un triple y un doble. Nosotros sólo un doble de G. Nuestro equipo estaba que hierve, además habíamos perdido el rumbo.
-¿Qué más va a salir mal hoy?- pensé para mis adentros.
La humedad ahí adentro ya era apremiante pero logramos olvidarla. El partido iba 14 a 4 en ese momento. A G no se le ocurre mejor idea que arremeter con todo hacia el aro. D se interpuso y cayó en la colisión. G también cayó. Lo que fue una clara falta ofensiva terminó siendo un esguince de tobillo para G.
- La puta madre. – dije con bronca- Ésta es la frutilla de la torta.
18:00; acompañamos y ayudamos a G a ir a su casa. Estaba cojeando, pero no era nada que unos hielos y un poco de reposo no curaran.
-Vamos al murito. – dijo J
Ah, el murito de mi antigua casa. Cuantos recuerdos, cuantas cosas vividas.
Nos sentamos en el murito, ahora éramos la nueva burguesía. Pasmados ahí como zombis no nos parecíamos mucho a burgueses, pero uno hace lo que puede. Yo me sentaba al lado de J que estaba al lado de D. Era una escena decadente, 3 hombres tomando cervezas en un muro y divagando sobre cualquier cosa; a pesar de ello yo ya había vivido la situación un millón de veces y poco me importaba lo que los demás pensaran.
Vimos a V sentado en la fachada de su casa fumando un pucho solitariamente. V era el único que de LC que seguía viviendo en su antigua casona, será por tradición familiar.
- V.- le gritamos.
V hizo un saludo con la mano, luego cruzó la calle y se apoyó en el muro. Ahora yo me sentaba al lado de J que estaba al lado de D y el cual tenía a V a su derecha. 4 burgueses en un muro. Pensé en como nos podía afectar esto de la burguesía pero todavía ninguna respuesta aparecía en mi cabeza.
- Bueno, me voy.- dijo D saltando del murito.
- Quédate un rato más. – le dije
- No, mañana entro temprano.
- Dale. Nos vemos.
- Chau.- saludó D
El pensar en el trabajo me produjo una sensación de nausea. Yo también mañana entraba temprano. Además, hoy era lunes, la semana apenas comenzaba.
19:25. Empezaba a oscurecer. Se percibía el bajón anímico en los tres.
- Me las tomo. – dijo V- Nos vemos el fin de semana.
- Chau V.
Quedamos sólo J y yo. Nos quedamos 30 minutos más, aunque se podía olfatear que Caduquein merodeaba por la zona. Al final J y yo nos saludamos y partimos rumbo hacia nuestras respectivas casas. Definitivamente ese fue un mal día para mí.
20:05. Iba caminando por 21 hacia mi casa. Se podía decir que la noche estaba en pañales, aunque para mí ya terminaba.
-¡Club del orto! – pensé- Pasé un día de mierda sólo para conseguir un contrato que dice que soy burgués.
Seguí caminando sin que nada y nadie me detuviera. En un momento de inspiración se me atravesó una imagen de mi juventud. Era una imagen de un graffiti pintado en las paredes del club. Ahora todo encajaba.
-Jaja ja.- pensé- Vos Biguá, vos siempre fuiste un puto burgués.
FIN



6 comentarios:
Genial
SIN PALABRAS.
SOLO UNA COSA QE REPROCHAR
NO SE MUERE LARRY.
JAJAJAJ
ME CAGUE DE LA RISA; HABRIA QE HACER MAS DE ESTOS BO JAJAJAJAJA. YO CAPAZ QE ME PONGO LAS PILAS Y HAGO UNO SIMILAR; DICEN QE DA?
No, no da, caducó
entro temprano?????? a donde?
Vamos a aclarar ciertas cuestiones. Primero, nunca tuve pensado la muerte de Larry (L), aunque admito que sería una situación llamativa o no tanto. Segundo, la verdad que no se de que vas a trabajar en el futuro D, mis poderes de videncia se limitan a lo que conté en el cuento. Por último, creo que el lelo debería escribir cuentos o por lo menos algún post. De mi parte lo único que puedo decir es que prometo algún cuento más (ya tengo algunos en mente) sin olvidarme de mis clásicos top ten.
jajaja encaró
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